¿Por qué debemos acudir al psicólogo?

02.11.2017

Algunas veces seguro que hemos pensado que tenemos que buscar un especialista pero, con frecuencia, surgen dudas sobre si seguro tengo que acudir, si puedo solo o no y si realmente necesito un psicólogo, ¿cuál de todos? Aquí esperamos aclarar un poco esas dudas.

Todos tenemos muy interiorizada la necesidad de acudir al médico cuando nos encontramos mal o cuando nos preocupa algo de nuestra salud aunque no tengamos síntomas físicos. Si tenemos la sospecha de que algo nos ocurre acudimos urgentemente a nuestro médico de cabecera para que éste nos oriente. Y cuando el médico cree que es necesario, sin dudarlo nos envía a un colega especializado en nuestro problema.

Pero, ¿qué ocurre cuando el especialista al que debemos ir no es un médico? En muchas ocasiones el profesional más indicado para nuestra dolencia no es el médico, como cuando debemos ir al fisioterapeuta, al dentista o al psicólogo, por ejemplo. En un primer momento podemos ver esto como un problema económico, debido a que estos especialistas sanitarios, en la mayoría de los casos, no se encuentran cubiertos por el servicio público de salud. Pero la realidad es que la mayoría de las personas, al margen del tema económico, no duda acudir al dentista o al fisioterapeuta si su salud lo requiere.

Otra cosa es lo que ocurre cuando se trata de visitar al psicólogo. Actualmente en nuestra sociedad, aún existe un estigma acerca de la necesidad de recibir atención psicológica ya que mucha gente cree que sólo los "locos" deben ir. Pero debemos luchar activamente contra dicho prejuicio debido a que se trata de nuestra salud mental, y al igual que hacemos con nuestra salud física y asistimos al médico ante la duda de que algo malo nos pueda estar sucediendo o ante un malestar que sentimos, no debemos dejar pasar aquellos síntomas que nos indiquen que nuestra salud mental se encuentra en peligro.

¿Cuándo acudir al psicólogo?

No existe una norma o una serie de síntomas que nos indiquen que debemos buscar atención psicológica. Como coloquialmente se dice "cada persona es un mundo" y somos cada uno de nosotros los que debemos decidir cuándo buscamos ayuda. Hay que tener en cuenta que los problemas nos afectan de distinta manera, pero la clave se encuentra en el grado de interferencia que nos produzca el problema y la capacidad de resolución o de afrontamiento de la que disponemos.

Pero aún así, sí que hay una serie de pistas que nos pueden indicar que es adecuado ir al psicólogo y no tenemos una problemática muy definida:

  • Sientes que no dispones de las herramientas necesarias para solucionar el problema que te acontece.
  • Aunque has solicitado ayuda y consejo a las personas de tu entorno no encuentras la respuesta.
  • Sientes un malestar persistente, que se mantiene en el tiempo y que interfiere que el normal funcionamiento de tu vida.
  • Después de varios intentos de afrontamiento y solución del problema no consigues resolverlo.
  • Se han producido unos cambios en tu vida como insomnio, cambio de apetito, pérdida de interés por actividades que antes te gustaban...
  • Tienes pensamientos e ideas que te incomodan y que te acompañan de manera molesta a lo lago del día.

A parte de estas claves que nos indican la posibilidad de que necesitemos ayuda, hay otros motivos por los que es recomendable acudir al psicólogo. Estos casos son más obvios para todos nosotros puesto que se tratan de situaciones mucho más incapacitantes y que interfieren de manera notable en nuestra vida. Estos trastornos o problemas son, entre otros:

  • Trastornos de la conducta alimentaria.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Fobias y miedos.
  • Trastornos de personalidad.
  • Trastornos relacionados con el desarrollo.
  • Problemas de conducta.
  • Pérdida de algún ser querido.
  • Problemas familiares o de pareja.

La elección del especialista

Cuando las personas nos planteamos que quizá debamos acudir a un psicólogo por primera vez es normal que las dudas nos invadan. Es un territorio completamente desconocido y debido a esto es habitual que nos sintamos inquietos y que no estemos seguros de qué decisión tomar. Pero si nos paramos a pensarlo esto nos sucede con muchas situaciones novedosas de nuestra vida y lo mejor que podemos hacer es informarnos.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que dentro de la Psicología existen muchos enfoques, existen muchos tipos de terapia y es recomendable informarnos bien para saber cuál es el más adecuado para nuestra problemática y sobre todo cuál encaja mejor con nuestra personalidad.

Puede parecer una actividad bastante difícil pero es muy recomendable que empleemos algún tiempo en buscar esta información, sobre todo porque, para que la terapia funcione, tenemos que estar de acuerdo con el tipo de trabajo que se va a realizar y tenemos que sentirnos a gusto. De no ser así, la terapia será un fracaso y nos costará volver a buscar ayuda.

No obstante, hay que tener en cuenta que los psicólogos son profesionales muy bien preparados y que, aunque estén especializados en un enfoque determinado, por lo general suelen utilizar una terapia más integradora donde se ponen en práctica técnicas de distintos enfoques.

Por último, un aspecto muy importante a tener en cuenta a la hora de elegir al psicólogo al que vamos a acudir es, en primer lugar, que debemos asegurarnosde que se trata de una persona que dispone de la titulación oficial para ejercer la Psicología. Además, debemos asegurarnos de que tiene una acreditación del Colegio de Psicólogos. Todo esto puede parecernos una obviedad, pero actualmente existen demasiados casos en los que las personas que se ponen al frente de una consulta y se hacen llamar terapeutas no tienen la cualificación reconocida por una titulación oficial y al igual que no nos pondríamos en manos de un médico que realmente no lo es, no debemos hacerlo ante un psicólogo, puesto que lo está en juego es nuestra salud mental.

Parece que lo necesario es no temer los errores, hacerlo lo mejor que uno pueda y esperar a aprender suficiente para corregirse a tiempo.

Abraham Maslow

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