Año nuevo, vida nueva

29.12.2017

El año nuevo trae consigo nuevos propósitos y, a su vez, la oportunidad de no conseguirlos. Sin embargo, este año para tener éxito en nuestros objetivos, este artículo nos explica cómo hacerlo. 

En esta época del año es muy habitual que nos sentemos a hacer balance de lo bueno y lo malo, de revivir y recordar lo que nos ha sucedido durante los últimos doce meses y en muchas ocasiones de crear una lista con los buenos propósitos para el año que viene.

A todos nos gusta comenzar el año pensando acerca de lo que vamos a cambiar en nuestras vidas para mejorar. Los propósitos de año nuevo pueden ser muy diversos pero los más habituales suelen ser: dejar de fumar, hacer más deporte, llevar una vida más sana o simplemente hacer actividades distintas en nuestro tiempo de ocio, entro otros.

Pero tan común es proponerse nuevos hábitos como fracasar en el intento de implantarlos. A quién no le ha ocurrido que al empezar el año todo son buenas intenciones pero pasados unos meses, en el mejor de los casos, desiste en su intento de cambiar aquello que quería y vuelve a los viejos hábitos. Esto es de lo más normal pero ocurre porque los propósitos que nos marcamos o no son del todo realistas o la manera en la que intentamos conseguirlos no es la adecuada.

¿Cómo podemos lograr los propósitos de año nuevo?

Lo primero que debemos saber es que no existe ningún truco mágico para ello. Para conseguir implantar un nuevo hábito, que en el fondo es lo que estamos intentando, hay que trabajar y ser constantes. A continuación veremos algunas claves que debemos tener en cuenta a la hora de formular nuestros propósitos de año nuevo:

  • Metas realistas: en primer lugar hay que ser realista con el objetivo que queremos conseguir. Vivimos rodeados de ideas como "Piensa en grande", "Si te lo propones lo lograrás" y la realidad es que esto en muchas ocasiones no es cierto. Debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y del tiempo que disponemos. Si por ejemplo lo que nos gustaría conseguir en el año que entra es ir al gimnasio es muy probable que fracasemos si la primera semana vamos todos los días y hacemos una hora de ejercicio. Lo que debemos intentar es ir poco a poco, comenzar con un par de días a la semana para ir habituándonos e ir adquiriendo el hábito, es muy difícil pasar de 0 a 100. Además, hay otro inconveniente al proponerse metas poco realistas. Lo que suele ocurrir es que como no las conseguimos nos sentimos decepcionados y fracasados por lo que dejamos de intentarlo. Si por el contrario nos marcamos un objetivo final pero formado a base de pequeñas metas, semana a semana veremos que somos capaces y de que finalmente lograremos nuestro objetivo. Un ejemplo es cuando queremos bajar de peso. Si nuestro objetivo final es bajar 10 kilos no podemos proponernos bajarlos en una semana porque no lo conseguiremos, en cambio si lo dividimos en pequeñas metas de, por ejemplo, un kilo a la semana, será más fácil y más probable tener éxito en nuestra tarea.
  • Comenzar en el momento adecuado: buscar un momento oportuno para cambiar un hábito es fundamental. En momentos de mucho estrés es más complicado que consigamos triunfar con nuestro propósito. Debemos buscar momentos donde podamos seguir una rutina diaria y donde no se produzcan muchos cambios. Épocas en las que el estrés laboral sea inferior, cuando los niños tengan un horario más o menos regular, donde no tengamos planeados viajes, etc. Volviendo al ejemplo de la pérdida de peso, es importante buscar una temporada en la que no tengamos compromisos como comidas familiares o festividades que celebrar, sino nos veremos obligados a saltarnos la dieta y de nuevo no conseguiremos nuestra meta.
  • Adelantarse a las posibles dificultades: debemos ser conscientes de las diferentes dificultades que se nos presentan a la hora de cumplir con nuestro objetivo y pensar en diferentes alternativas para superarlas. Podremos variar nuestros horarios de entrenamiento si preveemos que hay algún día que nos va a ser imposible ir o si, por ejemplo, en nuestra dieta contemplamos un día para saltárnosla, ser un poco flexibles y cambiarlo si nos surge alguna ocasión especial... El objetivo es poder identificar los posibles problemas y adelantarnos a ellos para que finalmente no interfieran con nuestro propósito.
  • Premiarnos por los avances conseguidos: es fundamental que nos reforcemos de manera positiva al ir consiguiendo pequeños logros para seguir motivados y lograr el objetivo deseado. También podemos ayudarnos de nuestro entorno, pidiéndoles que nos apoyen y nos ayuden a conseguirlo. Hay muchas opciones para premiarnos, si seguimos con el ejemplo de la dieta, la mejor idea no es darnos un atracón de dulces por los logros conseguidos, pero en cambio, podemos hacer alguna salida especial como premio por nuestro duro trabajo.

En definitiva, conseguir implantar un nuevo hábito en nuestra rutina es algo complicado y costoso, pero si sabemos cómo hacerlo nos resultará mucho más sencillo. Además, debemos tener en cuenta que a parte de la mejora que lograremos en nuestra vida, la satisfacción que experimentaremos al alcanzarlo nos impulsará a intentar mejorar en otros ámbitos.

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