Cómo identificamos la bulimia

16.02.2018

Los medios de comunicación y sobre todo las redes sociales, muestran unos cánones de belleza completamente irreales que, por desgracia, pueden tener graves consecuencias sobre la salud de las personas.

Además, suelen afectar más a las personas más jóvenes de la sociedad que son las más influenciables. Esto es terrible porque estamos permitiendo que los jóvenes crezcan muy acomplejados e inseguros, tiendo así más probabilidades de desarrollar algún trastorno psicológico.

Señales que debemos tener en cuenta para identificar la bulimia

El inicio e incluso el desarrollo de la bulimia nerviosa suele pasar desapercibido. Las personas que padecen dicho trastorno hacen grandes esfuerzos por ocultarlo y negarlo.

Puede que algo que empiece a llamar nuestra atención sean las desapariciones repentinas después de comer. Al principio es posible que no nos demos cuenta pero cuando éstas se vuelven casi regulares lo más normal es que nos alertemos. 

Otras señales que pueden llamar nuestra atención:

  • Se acaba la comida en casa más rápido de lo habitual.
  • La persona en cuestión pasa más tiempo en el baño que de costumbre.
  • Aparecen envoltorios de comida por casa.
  • Se muestra mucho más cansada que normalmente.
  • Aumenta el consumo de agua.
  • Observamos fluctuaciones de peso muy rápidas.
  • Salidas a la calle sin explicación (compra de alimentos).
  • Aumentan sus gastos en comida.
  • Ir al gimnasio.
  • Descubrimiento de laxantes, diuréticos o pastillas para adelgazar.

Estas son algunas de las señales que nos pueden indicar un posible trastorno alimentario pero debemos ser cautos porque algunas de ellas son comportamientos habituales en los adolescentes, como el aumento de la ingesta de comida, el cansancio excesivo, las salidas a la calle... Por ello deberemos prestar atención si se presenta alguna fluctuación de peso importante o si la actitud frente a la comida cambia de manera drástica.

Qué hacer si identificamos algunos de estos síntomas

Es importantísimo acudir a un profesional en cuanto se tenga la más mínima sospecha de que nosotros mismos o bien algún allegado pueda padecer bulimia nerviosa. Como ocurre con casi todos los trastornos mentales y los problemas psicológicos el tiempo transcurrido es un factor que influye en el tratamiento.

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