Amarte a ti mismo: la clave para un amor sano

05.07.2017

En este artículo les mostramos las claves del autocuidado y la importancia del mismo para una relación de pareja y con uno mismo saludable.

A menudo no diferenciamos entre querer, amar o dominar.

Las personas formamos parte de un triángulo de acción-emoción-pensamiento y, como tal, el amor es una emoción que lleva asociada una serie de pensamientos y acciones.

¿Qué entendemos por amar? ¿Cuándo utilizamos el verbo amar? ¿Nos amamos a nosotros mismos?

Amarse y cuidarse a uno mismo es la clave fundamental para las relaciones de pareja sanas pero para conocer lo que es el amor y cómo podemos amarnos a nosotros mismos empezaremos hablando del enamoramiento hasta llegar al amor.

El enamoramiento es un estado emocional por el que una persona siente atracción hacia otra y puede ser física (enamorarse de lo que ves) o personal (enamorarse de cómo crees que es o cómo es).

A su vez, el enamoramiento se compone de tres cambios fundamentales en nuestro organismo: fisiológicos, cognitivos y motores.

Los primeros hacen referencia a las "mariposas" del estómago, las palpitaciones que anticipan que vas a ver o hablar a esa persona, el deseo, la excitación, etc.

Los segundos reflejan la menor capacidad de concentrarse, menos cansancio, menos hambre, ligeros fallos de memoria, mayor creatividad, etc.

Y, por último, los terceros podemos observarlos en las ganas de agradar, la positividad hacia la otra persona, la energía, etc.

Cuidarse a sí mismo es un buen paso para amarse a sí mismo

Un requisito fundamental para establecer relaciones saludables no basadas en la dependencia, el abuso o la necesidad, es cuidarse a uno mismo. El autocuidado y la autoaceptación, son fundamentales para mirar por nuestro propio bienestar dentro y fuera de una relación de pareja. Cuidar nuestra salud mental y estar felices psicológicamente es fundamental para poder acompañar a las otras personas en su mismo camino de desarrollo personal. Y es que la auténtica plenitud estando en pareja viene de compartir y no de necesitar o de depender.

No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío interior que experimenta una persona que se siente mal con ella misma. Cuando esto le ocurre a nuestra pareja solemos intentar dar todo de nosotros para ayudarlo a encontrar su autoaceptación. Esto es un error que cometemos constantemente ya que la autoaceptación se logra desde el interior de cada uno y cuidándose y conociéndose a uno mismo es la única forma de lograrla. Además, cuando esta situación se da en una pareja, por lo general suelen separarse como consecuencia de la diferencia entre lo que se da y lo que se recibe. La persona dependiente suele demandar mucha más atención de la que ofrece. Por lo tanto, el equilibrio interno es el proceso a seguir para ser antes de ser pareja.

Si le gustas a alguien que no se quiere, no se acepta o no se conoce, puede que aprecie tus cualidades pero, su falta de confianza en sí mismo y su autodesprecio, le llevarán a despreciarte, subestimarte o maltratarte en algún momento porque es lo que hace consigo mismo. Llegado ese momento, puede que haya suerte y pierda el interés en ti y se aleje o piense que eres demasiado bueno/a para él/ella y se aleje de igual forma. Pero puede también que se acoja a ti como a un salvavidas e intente manipularte, culparte, controlarte, etc., porque no se siente hábil, porque de forma consciente o inconsciente, sabe que no es competente sino torpe emocionalmente y, pronto, seréis los protagonistas de una relación tóxica.

No lo olvides: la auto-destrucción, destruye. Es cuestión de tiempo. Por eso, antes de iniciar una relación de pareja con alguien, asegúrate de que ambos tenéis una relación saludable con vosotros mismos. La sabiduría que extraerás de ser tu mejor amigo/a te ayudará a forjar una relación de pareja sana.

Es a partir de cierto grado de maduración individual cuando puede darse un nivel de desarrollo personal adecuado para compartirse saludablemente en pareja.

Pautas para la autoaceptación y el autocuidado

  • Conócete. Cada día, pasa un tiempo a solas, dedícate a estar conectado/a contigo: pasear o meditar te ayudarán a conseguirlo.
  • Sé tu mejor amigo/a. Sé amable contigo, compréndete y exígete de una forma saludable.
  • Cuídate. Cuida tu alimentación, tus horas y calidad del sueño, practica alguna actividad deportiva moderada y diviértete, un rato al menos, cada día.
  • Respétate. Aprende a poner límites, a ser asertivo/a: decir lo que sientes y pienses sin temor o vergüenza, se fiel contigo mismo/a en la comunicación y en cualquier aspecto de tu vida.
  • Crece. Haz actividades que te llenen, te enriquezcan y cultiven tus habilidades, aficiones y fortalezas. Apuesta por tu crecimiento personal y bienestar saliendo de tu zona de confort cuando sea necesario.
  • Afronta el miedo. No puedes intimar, ni compartir, ni amar, si no te atreves, si te agobias en cuanto aparece una dificultad.
  • Sé optimista. Aprende a ser constructivo/a, flexible, a no dramatizar y a valorar la realidad para optimizarla viendo la oportunidad en la calamidad.
  • Acéptate. Apuesta por ti incondicionalmente: conoce tus puntos flojos y fuertes y trata de ser tu propio equilibrio.

Si no puedes lograrlo en solitario anímate a iniciar un proceso de crecimiento personal con ayuda profesional.

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