La caja de las preocupaciones

28.02.2018

Existen personas que tienen tendencia a preocuparse en exceso. Se puede decir que es algo casi genético, como el que hereda un determinado color de ojos. También, hay personas que han aprendido este comportamiento, por ejemplo, personas con padres "preocupones" que les enseñan a sus hijos a comportarse de esa manera. Pero también existen etapas en nuestra vida que hacen que las preocupaciones estén más presentes y que nos generen cierto malestar.

Para liberarnos de ese malestar que nos produce estar todo el día pensando en esas cosas negativas que invaden nuestro cerebro existen multitud de técnicas que podemos llevar a cabo. Una de ellas, la caja de las preocupaciones, es muy sencilla de poner en práctica y la pueden utilizar tanto niños como adultos, salvando a algunas diferencias.

En qué consiste

Esta técnica esta compuesta por dos pasos: la caja de las preocupaciones y la hora de las preocupaciones.

En primer lugar, debemos imaginar algo como una caja fuerte, esta será nuestra "caja de las preocupaciones". Dentro de esta caja deberemos ir guardando todas las preocupaciones que nos surjan a lo largo del día. Al principio es normal que esto nos cueste un gran esfuerzo, pero es cuestión de práctica.

El segundo paso tendrá lugar al final de cada día. Durante la "hora de las preocupaciones", la cual tendrá una duración de unos 15-30 minutos, podremos pensar en todas aquellas cosas que hayamos guardado dentro de la caja o hablarlas con alguien. Siempre intentando buscar soluciones para dichas preocupaciones.

Al principio es posible que nos resulte imposible esperar hasta la "hora de las preocupaciones" porque tenemos muchas cosas en las que pensar o de las que hablar. Tendremos que hacer un gran esfuerzo porque las preocupaciones vendrán una y otra vez a nuestra mente. Pero pronto nos daremos cuenta de que cuando llegue la "hora de las preocupaciones" algunas de ellas ya habrán desaparecido por sí solas. Algunas preocupaciones "tontas" que nos molestaban desaparecerán si no les prestamos tanta atención.

La diferencia fundamental al emplear esta técnica con niños, radica en que en la "hora de las preocupaciones" deberá participar un adulto para hablar con él acerca de esos temas que le generan malestar y ayudarle a solucionarlos.

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