La comunicación asertiva: ¿por qué nos cuesta tanto ser asertivos?

11.10.2017

La asertividad es el arte de comunicar lo que queremos sin dañar a las otras personas y respetando nuestro derecho a ser escuchados pero pocas personas lo conocen o practican y, por ello, les dejamos este artículo.

Todos nosotros hemos escuchado el termino asertividad pero, ¿sabemos realmente lo que es?, y lo que es más difícil ¿sabemos como convertirnos en personas asertivas?

La asertividad es una habilidad, que se engloba dentro de las habilidades sociales, que consiste en conocer nuestros propios derechos y deseos y defenderlos, expresándolos de forma sincera y directa, pero al mismo tiempo respetando a los demás, sin herir sus sentimientos, ni menospreciando su opinión.

El continuo de comunicación: desde la pasividad hasta la agresividad

Cada persona tiene su propio estilo de comunicarse, pero la comunicación la podemos expresar como un continuo.

Pero antes de ello, no está demás recodar qué es la comunicación. La comunicación es la acción de comunicar y se entiende como el proceso por el que se trasmite y recibe una información. El emisor, el que habla, tiene la intención de trasmitir un mensaje al receptor, pero en muchos casos la comunicación falla porque el emisor no sabe expresar el mensaje de la manera adecuada.

El continuo de comunicación tiene dos polos: en un extremo se encuentra la comunicación pasiva y en el otro la agresiva. Pero en el centro de este continuo se sitúa la comunicación asertiva, que es la que queremos lograr.

La comunicación pasiva estilo comunicativo en el que el emisor no expresa con claridad su opinión, o no la expresa en absoluto, permitiendo así que las personas que se encuentran en su entorno consigan siempre lo que quieren. O lo que es lo mismo, la persona que se comunica de forma pasiva no expresa lo que desea, por lo que sus derechos muchas veces no son respetados, al igual que sus opiniones y deseos. Es una forma muy ineficaz y desadaptativa de comunicarse, ya que la persona no logra identificar ni satisfacer sus propias necesidades.

Cuando una persona utiliza un estilo comunicativo pasivo, se suele dejar llevar por los demás, realizando en muchas ocasiones actividades que no le interesan e incluso le desagradan. Uno de los motivos por lo que las personas se comunican de esta manera es por evitar los enfrentamientos con las personas que interaccionan.

La comunicación agresiva, el otro polo de nuestro continuo y se caracteriza por expresar las opiniones y pensamientos de manera hostil. Las personas que utilizan este estilo comunicativo posicionan sus ideas y deseos por encima de los demás. Expresan lo que quieren a costa de los derechos y los sentimientos de las personas con las que se comunican. Este tipo de comunicación no suele lograr los objetivos ya que no existe un intercambio bidireccional en su actividad. Es típico para mostrar autoridad o superioridad sobre el interlocutor.

La asertividad

Como hemos dicho anteriormente, ser asertivo consiste en comunicarse con los demás de forma respetuosa pero haciendo que nuestros derechos, deseos y opiniones sean expresados correctamente y consiguiendo así que sean comprendidos y aceptados por el receptor.

Comunicarnos de dicha manera puede ayudarnos en todos los ámbitos de nuestra vida, desde lo laboral hasta lo personal, pasando por lo social. Esto es así porque estableceremos un diálogo mucho más sincero con los demás y sentiremos que nos respetan mucho más. En ocasiones sentimos que los demás no nos respetan y realmente la responsabilidad en nuestra porque no hemos sabido transmitirles lo que pensamos, por lo que ellos no podrán adivinar qué es lo que deseamos.

A continuación veremos en qué te puede ayudar la comunicación asertiva:

  • Sentirnos con el derecho a hacer peticiones que antes evitábamos por miedo a molestar o perder amigos.
  • Comprender mejor nuestros sentimientos y necesidades, algo fundamental para nuestra autoestima.
  • Dejar de sentirnos atacados y entender que cuando alguien está enfadado es porque no ha podido satisfacer alguna de sus necesidades.
  • Abrir el camino a colaborar para encontrar soluciones conjuntas.
  • Profundizar en las conversaciones cuando los demás expongan sus necesidades.
  • Sentirnos más seguros mostrando nuestros sentimientos y vulnerabilidad.

Derechos asertivos

A modo de resumen, y teniendo en cuenta que existen tantos como nos podamos imaginar, a continuación veremos 10 derechos que todos poseemos, pero que a veces se nos olvidan:

  • El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  • El derecho a tener y expresar nuestros sentimientos y opiniones.
  • El derecho a ser escuchado y tomado en serio.
  • El derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  • El derecho a decir NO sin sentir culpa.
  • El derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir que NO.
  • El derecho a decidir si satisfaces las expectativas de otras personas o si te comportas siguiendo tus intereses, siempre que no violen los derechos de los demás.
  • El derecho a cambiar de opinión.
  • El derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, mi cuerpo, tiempo, etc., mientras no se quebranten los derechos de otras personas.
  • El derecho a no ser asertivo.

Por muchas de estas cosas nos sentimos culpables todos los días, sobre todo las personas que piensan que deben complacer a los demás o aquellas que creen que si no lo hacen los perderán. Un parte muy importante del trabajo en asertividad es comprender que tenemos derecho a todo lo anterior y mucho más y no por ello seremos peor valorados. Todo lo contrario: seremos más respetados si conseguimos llevarlo a cabo con el respeto que los demás se merecen.

Para finalizar

Convertirse en un experto comunicador asertivo es algo realmente complicado y que requiere mucha práctica, debido que todas las personas poseemos una historia de aprendizaje donde incluimos unos hábitos de los cuales nos va a ser difícil desprendernos.

Para ello, en muchas ocasiones tendremos que luchar con las respuestas automáticas que estamos acostumbrados a utilizar y esforzarnos en dar una respuesta que apoye nuestros derechos y pensamientos.

También tendremos que tener en cuenta que, sobre todo si hemos sido comunicadores pasivos, en un principio nuestros interlocutores se van a extrañar de nuestra conducta y en ocasiones puede incluso que lleguen a molestarse. Las personas de nuestro entorno están acostumbradas a que nos comportemos de determinada manera y si en un momento dado cambiamos nuestro comportamiento pueden sentirse desubicadas.

Si por ejemplo, siempre somos el amigo que ayuda en todo aunque no le apetezca y un día decidimos expresar que realmente no nos apetece ayudar y que por ello no vamos a hacerlo, no es de extrañar que nuestro interlocutor se sorprenda por nuestra nueva actitud. Pero no hay que olvidar que si logramos una comunicación asertiva seremos respetuosos con los demás, por lo que se acostumbrarán y no podrán enfadarse con nosotros por expresar nuestros deseos y derechos.

Si eres asertivo sentirás que respetan tus convicciones y opiniones, y eso puede ser un gran apoyo para tu autoestima.

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