Personas tóxicas

17.11.2017

Las personas tóxicas absorben nuestra vida y perjudican nuestra salud mental. Es por eso que en este artículo aprendemos a identificarlas y qué hacer para alejarnos de ellas.

Antes de todo, es necesario aclarar que los psicólogo, por lo general, no somos partidarios de etiquetar a las personas, puesto que esto conlleva estigmatizarlas e incluso parece que se les niega la habilidad para cambiar. Hay que resaltar que todas las personas tenemos la capacidad de cambiar aquellos comportamientos o actitudes que no nos gusten, o que sean perjudiciales para los demás o nosotros mismos. Por ello, debemos ser cautos a emplear el término "persona tóxica" y ser conscientes que no supone una característica de la personalidad que sea inamovible.

Aprendemos a relacionarnos

Los seres humanos somos seres sociales, es decir, necesitamos la compañía de otras personas. Esta compañía es necesaria en muchos niveles, puesto que de niños la necesitamos por supervivencia y según vamos creciendo los motivos cambian: por aprendizaje, por ocio, por cuidados, etc.

El aprendizaje social nunca termina y además es constructivo. Lo que aprendemos en la infancia nos ayuda a desenvolvernos durante la adolescencia y es la base para nuevos aprendizajes, y así sucesivamente. Imaginemos por un momento que nos pasamos la infancia sin relacionarnos con nuestros iguales, teniendo sólo relaciones sociales con adultos y que un buen día, en nuestra adolescencia, nos sueltan en un instituto: el resultado a nivel social sería desastroso.

¿Cómo caemos en sus redes?

Algo parecido a lo anterior nos ocurre cuando nos tenemos que enfrentar por primera vez a una persona tóxica. Por lo general, durante nuestro aprendizaje social y sobre todo en la infancia, nos enseñan que tenemos que ser buenos y amables, que debemos ser generosos, que debemos tratar a las personas como nos gustaría que nos tratasen a nosotros mismo... Entonces, yendo con estas premisas por delante, cuando conocemos por primera vez a una persona tóxica realmente no sabemos cómo enfrentarnos a ella, primero por nuestra inexperiencia y segundo porque lo más normal es pensar que se trata de una persona que está pasando una mala racha y que necesita nuestra ayuda.

Además, existen otros motivos por los que habitualmente es normal caer en las redes de una persona de estas características. Puede ser que te encuentres en un mal momento, que estés más vulnerable y eso puede tener como consecuencia que no filtres tan bien a las personas que dejas entrar en tu vida. También puede ser que te dejes llevar por las habilidades manipuladoras de este tipo de personas, ya que son muy hábiles. En un principio suelen colmarte de halagos y atenciones y una vez has bajado la guardia empiezan a reclamar la atención prestada. En este momento se activará en nosotros el principio de reciprocidad, por el cual nos sentimos en deuda y creemos que debemos corresponder a las atenciones recibidas.

Cómo identificar a las personas tóxicas

Algunas de las características o comportamientos de dichas personas son:

  • Son egocéntricas: hablan continuamente y en exceso de sí mismas, alimentando su ego.
  • Hablan siempre de sus problemas y nada de lo positivo que ocurre en sus vidas.
  • No son buenas escuchando y no tienen en cuenta los sentimientos de los demás.
  • Son envidiosas: no son agradecidas con lo que tienen y la envidia no les permite alegrarse por los logros de los demás.
  • Tienen una visión pesimista: su discurso está construido a través de quejas y pesimismo. Se centran en los problemas y no en las soluciones.
  • Ponen excusas para todo.
  • Ocupan el rol de víctimas: nunca asumen su responsabilidad y si a los demás les pasan cosas buenas es siempre por "cuestión de suerte".
  • Les gusta ser el centro de atención, sobre todo de las desgracias.
  • Provocan emociones negativas en los demás.
  • Son bastante manipuladoras: son personas muy absorbentes.

Qué podemos hacer

Después de haber hecho un repaso de las características más destacables y de los motivos por los que nos vemos atrapados en este tipo de relaciones debemos plantearnos cuál va a ser nuestra actitud frente al problema que se nos plantea.

En un principio, simplificando, existen dos posibles soluciones. En primer lugar podríamos plantearnos un cambio de mentalidad y no participar en los juegos manipuladores de la persona en concreto e ignorarla, lo cual nos supondrá un gran esfuerzo pero obtendremos buenos resultados. Por otro lado, la solución más rápida es alejarnos de esa persona, de su negatividad y de su mal humor. Esta es una solución muy eficaz puesto que si nos distanciamos, su actitud y su comportamiento ya no nos podrán afectar más.

En muchos casos será inevitable optar por la primera solución, si se trate de una persona de nuestro entorno próximo y que existe algún motivo de peso por el que no podamos alejarnos de esa persona. Ese es el caso de compañeros de trabajo o jefes y de algunos familiares.

En esta situación tendremos que poner en marcha distintas habilidades para afrontar el problema:

  • Establecer límites: pueden ser límites físicos, como cambiar de espacio para evitar la situación. También los límites pueden ser comunicativos y disponer de distintas estrategias para cambiar de tema de conversación si vemos que nos está llevando a su terreno.
  • Empleo de la asertividad: la comunicación asertiva es muy necesaria para defenderse a uno mismo. Debemos saber decir que no o defender nuestros propios derechos cuando interactuamos con personas tóxicas.
  • Ser consciente de las tácticas de persuasión y manipulación que emplea para no entrar en su juego.
  • Buscar actividades distractoras para evitar entrar en un estado emocional negativo.

Por último, existe la posibilidad que de leyendo estas palabras reconozcas como propios algunos de los rasgos que aquí se exponen o que hayas identificado a alguien de tu entorno. En estos casos también existe la posibilidad de solicitar ayuda a un profesional para trabajar y mejorar tanto el comportamiento con los demás como las actitudes y los pensamientos sobre la vida.

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