TDA: aquellos que pasan desapercibidos

05.09.2017

En este artículo podrá aclarar las dudas más frecuentes sobre qué le ocurre a nuestro hijo o hija cuando "se distrae con una mosca" o "siempre está en las nubes".

En los últimos años, todos hemos oído hablar del TDAH, el Trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Este trastorno, que se encuentra tan presente en la población infanto-juvenil se caracteriza por movimientos constantes, son niños/as que se levantan todo el rato de su asiento, que corretean por todos lados, suelen hablar en exceso, etc. Pero además, que tienen otro conjunto de características relacionadas con la atención, como que no son capaces de terminar las tareas que empiezan, pierden sus pertenencias, a veces parecen que no escuchan...

Los/as niños/as que están afectados por este trastorno, son fácilmente identificables. Todos los adultos del entorno, e incluso compañeros/as de clase, se dan cuenta de que son niños/as con una energía especial. En muchas ocasiones, el problema se descubre en el colegio, donde los profesores se dan cuenta de que algo no anda del todo bien, puesto que son incapaces de seguir el ritmo de la clase y además, generalmente, les terminan revolucionando la clase, debido a su actividad incansable.

Pero, por otro lado, existe otro grupo de niños/as que se pueden ver afectados por este trastorno pero que pasan mucho más desapercibidos. Dentro del TDAH existe un subgrupo donde predomina la inatención (falta de atención), en lugar de la hiperactividad e impulsividad. Los/as niños/as con predominio inatento no suelen terminar las tareas que empiezan, comenten muchos errores, no se centran en los juegos, parece que no escuchan, tienen dificultades para organizarse, pierden cosas y se distraen con cualquier cosa. Aunque esta serie de características también pueden estar presentes en aquellos con predominio de hiperactividad e impulsividad.

En definitiva son niños/as bastante distraídas/as pero que no tienen un comportamiento molesto, como dirían las personas que conviven con ellos "parece que están en su mundo".

El diagnóstico

El problema que existe actualmente con las personas que tienen TDAH con predominio inatento, o TDA, es que pasan completamente desapercibidos y esto hace que su diagnóstico y lo que es realmente importante, su tratamiento, se retrase mucho más en el tiempo.

Al ser niños/as, que en clase están más tranquilos, sus maestros no les prestan tanta atención como a aquellos que no paran quietos, y que en definitiva dan más guerra.

Actualmente, no existe una prueba única que nos permita realizar un diagnóstico, por lo que son necesarias diferentes fuentes:

En primer lugar, es imprescindible realizar un examen médico que evalúe la salud general y descarte problemas visuales, auditivos, alteraciones fisiológicas (sueño, alimentación...).

A continuación, y una vez descartado cualquier problema médico que pudiera estar relacionado, se llevaría acabo una evaluación psicológica del menor. Esta parte del proceso es ser la más larga y suele extenderse mínimo un par de días, puesto que durante la evaluación deberá pasar una batería de pruebas y, para que los resultados sean fiables, no se debe saturar al niño/a durante un único día.

Por último, simultáneamente durante el proceso, también se realiza una evaluación familiar y escolar. Es muy importante recoger información para conocer el comportamiento dentro de todos sus ámbitos (escolar, familiar, social...) para que la evaluación sea lo más completa posible. Dicha recogida de información será útil a la hora de programar el tratamiento, debido a que hay que tener en cuenta que cuando hay cualquier trastorno en la vida de una persona, o en el caso concreto del TDAH, no sólo se ve afectado el ámbito escolar, sino que suelen tener problemas en prácticamente todos los ámbitos de su vida.

Es imprescindible que el diagnóstico sea realizado correctamente y siempre por un profesional capacitado. Esto es importante tenerlo en cuenta debido a que actualmente en nuestro país existe un sobre-diagnóstico de TDAH con predominio de hiperactividad y un infra-diagnóstico del TDAH inatento.

Es más común de lo que nos imaginamos, encontrarnos adultos que nunca han sido evaluados y que padecen este trastorno, pero que han ido compensándolo con otras herramientas y capacidades.

La idea fundamental que tenemos que tener en cuenta es que el TDAH es un problema que a día de hoy se encuentra muy presente pero que si es acompañado de un buen tratamiento psicológico, y farmacológico cuando sea necesario, no tiene por qué acarrear consecuencias negativas para los menores, ni en el momento actual ni en sus futuras etapas de la vida.


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